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Rosa Velayos

Directora y acompañante de primaria

Rosa Velayos

Mi interés por el ámbito de lo educativo me acompaña desde la adolescencia. Durante mis primeros años de juventud trabajé como animadora socio-cultural y monitora de tiempo libre, acompañando a niñ@s y disfrutando de la naturaleza, el juego, y actividades en las que cada un@ de ell@s eran protagonistas. Además, dediqué mucho tiempo a mi otra gran pasión: la danza y el teatro, que se convirtieron en una valiosa herramienta para crecer como persona, y más tarde para llevarla al aula.

Tras terminar el Bachillerato viajé a Londres, donde viví una larga temporada aprendiendo la lengua y trabajando como auxiliar de español en una escuelita donde se trabajaba por proyectos, y donde l@s niñ@s, aún siendo muy pequeños, tomaban decisiones sobre aquello que sucedía en su escuela y se movían libremente, de un rincón a otro, en zapatillas de estar por casa.

Entonces, decidí que quería ser maestra. Me diplomé

Durante mis 15 años como maestra, siempre he sentido que me quedaba algo por descubrir y aprender y que había caminos a los que llegar, de ahí mi participación en charlas, seminarios y talleres.

Desde un punto de vista personal, mi interés y curiosidad por otras formas de educación y aprendizaje, sin duda se incrementó con la maternidad, hace nueve años. Yo sabía lo que quería para mi pequeña y como profesora en escuelas convencionales, sentía que me quedaba muy poquito tiempo para satisfacer las verdaderas necesidades de l@s niñ@s. Empecé a explorar y a formarme en enfoques educativos más holísticos y respetuosos con la infancia, participé como ponente en diferentes cursos de Formación al Profesorado en los que el proceso de Enseñanza-Aprendizaje se abordaba desde el juego, la exploración teatral, el movimiento, la improvisación, el desarrollo plástico… También participé en la organización y coordinación de Escuelas de Padres y Madres, y en charlas sobre nuevos modelos Educativos y de Crianza.

Busqué un proyecto donde mi hija pudiera encontrar aquello que tanto anhelaba para ella y acabé siendo parte de eĺ como madre y como maestra.

Trabajar como maestra en Mayrit es maravilloso. Las relaciones de cariño y respeto que se establecen con cada un@ de l@s niñ@s, los ambientes preparados, el tiempo flexible y sin horarios ni prisas, el contacto con la naturaleza, las diferentes oportunidades de aprendizaje que se generan, todo ello permite que l@s niñ@s crezcan y aprendan a un nivel profundo. Siento que mi papel es acompañar a los niños en sus viajes individuales, para que se conviertan en aprendices de por vida, cuestionando y celebrando el mundo en el que viven.