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Belén García Villena

Acompañante de primaria

Hice Magisterio buscando otras realidades, intentando arreglar esa parte que yo siempre sentí que no funcionaba en los coles. Elegí Magisterio con especialidad en Música, ya que en esos momentos estaba estudiando también en el Conservatorio y la música era una parte de mi día a día. La música también entendida como cuerpo, como placer, como fuente de conocimiento y de acercamiento y cuidado con los y las demás. Cuál fue mi pena y decepción, cuando al hacer las prácticas no encontré otra cosa distinta de la que yo había vivido de pequeña. Hice las prácticas para mi mala suerte con un señor mayor, a punto de jubilarse ya, que si me enseñó algo fue que eso que hacía él no lo quería hacer yo. Así que decidí que quizá la educación no era para mí, y que tenía que seguir buscando en otros lugares en dónde poner mi energía e ilusión. Fue entonces cuando al acabar la carrera, me fui un año a vivir a Inglaterra y trabajar de aupair. Esa experiencia me cambió la vida, me hizo madurar, vivir la experiencia de cuidar de dos niñas, de estar en el extranjero, aprender otra lengua. A mi vuelta, decidí estudiar Humanidades y después un Máster Erasmus Mundus en Estudios de Género, en esa búsqueda de cómo hacer de alguna forma un mundo mejor. En este camino, estuve viviendo en Alemania, Hungría y República Dominicana, conociendo sus realidades culturales, idiomáticas y educativas. Fueron muchos años en los que sentía que la educación formal no era algo que encajara con cómo la entendía y quería vivir yo, aunque seguí estudiando temas de coeducación desde un plano teórico. Y no fue hasta después, a través de formarme en Facilitación de Grupos que volví a conectar con la educación como acompañamiento y no como imposición. Eso me hizo volver a creer y tener esperanzas de que pudiera haber otros proyectos, otras personas que entendían la educación desde el respeto, desde el cuidado y desde el amor. Empecé a trabajar en un colegio privado y me di cuenta, a pesar de sus deficiencias allí, de que la educación sí era mi camino y que quería profundizar más en él. Fui a visitar la escuela Paideia donde vi que esa otra forma de educar era una realidad y que lo venía siendo desde hacía mucho tiempo. Así, me sumergí en formaciones sobre acompañamiento respetuoso, pedagogías libres, y distintas observaciones en escuelas activas para poder aprender cuanto más pudiera de esta apasionante realidad.

En estos momentos estoy feliz de poder trabajar en Mayrit, un lugar en el que existe una forma de educación que sí construye un cole distinto, poniendo en el centro el acompañamiento, los cuidados, la naturaleza, el aprendizaje por intereses… y que aunque parezca un sueño, para estos niños y niñas es una realidad.